La Discusión Sobre Katrina

LA ACTUACION DE LOS DIVERSOS ESTRATOS GUBERNAMENTALES

La carga principal del desastre institucional recayó sobre el Gobierno Federal y especialmente sobre el Presidente Bush y la Agencia de Desastres (FEMA). En una primera aproximación ello es natural, porque era el estrato federal el único que tenía los recursos para hacer frente a ese desastre natural de magnitudes catastróficas. No es que su efecto hubiera podido eliminarse, pero sobretodo los sufrimientos humanos habrían sido menores, si la acción gubernamental hubiera estado a la altura de las circunstancias. Al respecto, la revista TIME, en una frase magnífica, dice que Katrina puede ser recordada como el peor desastre natural en la historia de los Estados Unidos o la peor respuesta a un desastre en la historia del país, o ambos.

En la semana anterior a la llegada de Katrina a tierra el Presidente estaba de vacaciones en su rancho en Texas. La primera noticia que relaciona a Bush con Katrina es del sábado 26 de agosto, cuando el Gobernador Blanco le habría pedido que declarara el estado federal de emergencia in Luisiana, aunque luego hubo noticias que negaban que dicha petición hubiera ocurrido. La declaración de emergencia fue por parte del Gobierno Federal fue emitida el 27 y se le dio autoridad a Departarmento de Seguridad Interna y a FEMA para atender las necesidades derivadas del huracán. Durante los siguientes días, incluyendo los posteriores a la llegada a tierra del huracán y al rompimiento de los diques del lago, los medios reportaron diversas actividades del Presidente, ninguna relacionada con Katrina: conversaciones con el Director del Departamento de Seguridad relacionadas con inmigración; viaje a California donde discute aspectos relacionados con el sistema médico de salud (MEDICARE); recibe nueva petición de asistencia de la Gobernadora Blanco (el lunes 29 de agosto), sin que haya una respuesta inmediata por parte del Presidente; hace un discurso sobre Irak en la Base Naval de Colorado; toca guitarra con el cantante Mark Williams.

La acción de Bush respecto a Katrina comienza a ser reportada expresamente el miércoles 31 de agosto cuando organiza un comando para hacer frente a las consecuencias del huracán y pronuncia un discurso de fondo sobre Katrina. Pero ese mismo día en la mañana la Gobernadora Blanco tiene problemas para comunicarse con él, y cuando finalmente logran conversar, la Gobernadora le ratifica la petición de ayuda y le requiere el envío de 40.000 soldados. Tan tarde como el viernes 2 de septiembre, Bush elogia el trabajo de Brown, el Director de FEMA y dirigiéndose directamente a él en términos amistosos le dice “estás haciendo un magnífico trabajo”, (a heck of a job), cuando la pésima actuación de FEMA era de conocimiento nacional. Posteriormente Bush declaró que no estaba satisfecho con los resultados y finalmente el 3 de setiembre aceptó que la actuación federal no había sido aceptable y asumió la responsabilidad por ello. Brown fue sustituido temporalmente en la jefatura de FEMA y luego renunció (o le fue pedida la renuncia).

FEMA, en sus responsabilidades generales para enfrentar los desastres naturales, y en la autoridad que se le dio junto con el Departamento de Seguridad Interna en relación a Katrina, fue un completo desastre. La experiencia indica que las primeras 72 horas después de un desastre son cruciales para combatir sus consecuencias. Y esa ayuda no llegó. Y los recursos para hacerlo estaban solamente en el Gobierno Federal y concretamente en su brazo específico, FEMA. Los miles de refugiados en el Domo se quedaron esperando las provisiones, los buses para rescatarlos y las tarjetas de débitos para sus gastos, que le fueron prometidos por FEMA. Se denunció que en Florida estaba lista una flota de helicópteros de rescate, pero FEMA no dio la autorización para su operación. Testigos que hicieron la ruta declararon que no había ningún problema en llegar por vía terrestre al Domo. Los autobuses de rescate sólo llegaron el sábado 3 de septiembre, seis días después que Katrina tocó tierra. Para colmo, las declaraciones de FEMA y del Departamento de Seguridad, eran absolutamente optimistas de que se estaba haciendo lo que debía hacerse. En la discusión consiguiente salió a la luz que Brown no tenía ninguna experiencia respecto a desastres, y que había ocultado la información al Congreso que su último trabajo antes de FEMA había sido Gerente de un Club Ecuestre. Lo cual avivó la llama sobre lo que se ha considerado amiguismo y lealtad política en las designaciones de Bush para diversos cargos, sin tomar en consideración los méritos para el cargo. Sin embargo, algunos consideran que sin absolver a Brown de sus responsabilidades personales, éste ha sido un chivo expiatorio, pues el verdadero responsable del desastre institucional ha sido Michael Chertoff, el Jefe del Departamento de Seguridad Interna, de quien FEMA depende ahora. Las declaraciones de Chertoff eran también optimistas sobre la situación, e incluso discutió agriamente con los periodistas, cuando éstos le rebatieron y le señalaron que observara en la televisión la tragedia que se había producido. De manera que junto a Brown, Chertoff también debía haber salido del gobierno.

Por otra parte, cuando se creó el Departamento de Seguridad, FEMA, que era una agencia autónoma, fue adscrita a ese Departamento. Esa oficina, que funcionó con excelencia durante el gobierno de Clinton, comenzó a deteriorarse y se descuidó lo referente a los desastres naturales para darle prioridad al terrorismo. Decenas de profesionales con gran experiencia se retiraron desilusionados con su funcionamiento. En conclusión, FEMA no estaba preparada para enfrentar un fenómeno de la magnitud de Katrina, y tampoco lo estaba su Director. Como una ironía, Brown ha establecido una compañía consultora para prestar servicios a las compañías, e incluso al gobierno, en el tema de los desastres naturales.

El Alcalde de Nueva Orleáns y la Gobernadora de Luisiana también recibieron críticas, pero por supuesto menores de las que recibió el Gobierno Federal, por una simple razón: ellos no tenían los recursos para hacer frente solos al huracán. No hay duda que ambos estuvieron al frente de sus responsabilidades antes y después de la llegada del huracán. Al Alcalde se le critica por considerarse que su primera orden de evacuación fue muy tibia, por temor al efecto de cierre de hoteles, restaurantes, tiendas y sus consecuencias sobre el turismo. Su orden mandatoria se produjo el domingo 28 de agosto, un día antes de la llegada de Katrina. Pero la evacuación tenía que ser con los medios a disposición de la población y siempre se estimó que alrededor de 100.000 personas permanecerían en la ciudad, entre ancianos, enfermos, gente sin recursos para evacuar, aparte de aquellos que voluntariamente decidirían permanecer en la ciudad. Además, como quedó demostrado trágicamente, ni el Domo ni el Centro de Convenciones estaban preparados para acoger a las miles de personas que se refugiaron allí. Un hecho inexplicable es cómo se dejó que una flota de 700 autobuses, que hubieran podido ser usados para la evacuación, se inundaran en su estacionamiento.

A la Gobernadora Blanco se le responsabiliza por no haber hecho, inicialmente, detallados requerimientos al Presidente de las necesidades. Fue sólo el jueves 1º de septiembre cuando ella concretó sus peticiones a Bush y se comentó que se había negado a firmar la órden de federalización de la Guardia Nacional, que habría facilitado y acelerado la actuación de ésta.

Las críticas no se circunscriben al período inmediatamente anterior y posterior a la llegada de Katrina. Especialmente se responsabiliza al Gobierno Federal por haber recortado el presupuesto para el reforzamiento de los diques del lago, haciendo mas probable la tragedia que efectivamente ocurrió. La actuación de Bush frente a Katrina le ha significado una pérdida importante de popularidad que ha llegado a su mas bajo nivel en su período como Presidente, la cual está tratando, a través de diversas medidas y discursos de recobrar. En fin, las actuaciones positivas y las fallas serán analizadas con el mayor detalle en la investigación que está realizando el Congreso, lo cual no tendrá resultados antes de 2006.

En contraste con la desastrosa actuación gubernamental, las empresas privadas jugaron un papel de primera importancia, en forma ágil y eficiente, en la resolución de diversos problemas que se presentaron con motivo de la tragedia natural. Entre otras se destacaron Wal-Mart, GE Capital, Coca Cola, Pepsi Cola, Microsoft, Exxon, Mc Donald, Citigroup, Hope Dept, IBM, en el suministro de alimentos, agua, ropa, pañales, etc.; en la donación de importantes sumas de dinero, en el restablecimiento de las comunicaciones, en la información sobre personas desaparecidas, en el suministro de vivienda provisional, entre otros aspectos. Esta actuación, contrastante con la ineficiencia y lentitud del gobierno, ha llevado a algunos a mostrarla como una prueba de la mayor eficiencia del sector privado comparado con el gobierno y de que el libre mercado puede ser usado para obtener resultados distintos a la simple búsqueda de beneficios.

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