La Discusión Sobre Katrina

LAS REACCIONES EN EL EXTERIOR

Las reacciones en el exterior fueron de asombro, de estupor. Era inimaginable que en el país mas poderoso del mundo, estuvieran ocurriendo situaciones, como las que ya hemos comentado, que solamente, lamentablemente, son comunes en el tercer mundo y especialmente en Africa. Los medios extranjeros participaron en las críticas que fueron publicadas en los medios norteamericanos: la imprevisión, la incompetencia, el racismo, la pobreza, la violencia, etc. Una página de la revista Business Week, respecto a esas reacciones fue titulada: “Un huracán de críticas”. Algunos de los títulos en los medios extranjeros decían: “América tercer mundo”, “El superpoder se ve obligado a pedir ayuda”. La mayoría de los gobiernos extranjeros oficialmente manifestaron su pesar por la tragedia, y algo sin precedentes, mas de noventa países ofrecieron ayuda al gobierno norteamericano, tanto en dinero como en especie, alimentos, medicinas. La excepción fueron los gobiernos de Cuba y Venezuela, que sí ofrecieron ayuda, pero sus mandatarios Fidel Castro y Hugo Chávez, se unieron al coro de críticas, e hicieron duros comentarios, dirigidos particularmente al Presidente Bush, por su pasividad en los primeros días antes y después del huracán. Sin embargo, Chávez se vió en una situación similar en 1999. El 15 de diciembre de ese año se iba a efectuar el referéndum para aprobar la nueva Constitución que había sido propuesta por él. Días antes comenzó una lluvia torrencial y pertinaz, especialmente en el litoral central, cercano a Caracas, que ya había comenzado a causar daños, lo cual ponía en peligro la asistencia de la ciudadanía al acto de votación. Chávez, interesado principal en la aprobación de la nueva Constitución, restó importancia a las lluvias y llegó a evocar una frase del Libertador después del terromoto de Caracas en 1812, cuando estaba en proceso la independización de Venezuela de la corona española: “Si la naturaleza se opone a nuestros designios, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. El 15 de diciembre en la mañana día de la votación el proceso de las lluvias culminó en una horrenda tragedia. Las aguas que se habían estado acumulando en las montañas al sur del litoral, cayeron torrencialmente, con su carga de lodo e inmensas rocas, arrastrando a su paso seres humanos, viviendas, árboles, todo lo que encontró a su paso, causando destrucción, a veces casi total, de las ciudades litoralenses y muchas pérdidas en vidas humanas, o desaparecidos. Para asombro del país, que estaba esperando la voz del Presidente y la declaración del estado de emergencia, Chávez desapareció de la vista pública y se tejieron numerosos rumores acerca de su paradero. La prensa se hizo eco de las declaraciones de supervivientes, en las cuales relataban que habían pedido ayuda a autobuses oficiales que pasaban, para que los llevaran a lugar seguro y la contestación fue que sus órdenes era sólo transportar a los que iban a votar. Fue sólo al día siguiente al mediodía,16 de diciembre, cuando Chávez reapareció y comenzó a dar las primeras órdenes para hacer frente a la tragedia…

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