Tendencias Novedosas

Con una diferencia de alrededor de año y medio, dos artículos plantean aspectos interesantes de lo que podríamos denominar la importancia relativa de los países desarrollados y en desarrollo. El primero apareció en la revista Business Week, en su edición del 27 de septiembre del 2004, bajo el título “Tech’s Future”, escrito por Steve Hamm. El segundo en la revista The Economist el 21 de enero del 2006, titulado “Emerging Economies-Climbing back”.


La primera constatación del artículo en BW es que el mercado de tecnología en los mercados de los países desarrollados ha madurado y, por lo tanto, no se puede contar con ellos para continuar creciendo al ritmo del pasado. En los últimos 50 años mil millones de personas han alimentado esos mercados, principalmente en el mundo desarrollado. La alternativa estaría en una segunda capa de otros mil millones, que en este caso serían principalmente de los países en desarrollo.

Si importante es el factor cuantitativo antes citado, no menos importante y tal vez mas importante, son los aspectos cualitativos que plantea el artículo. Hasta ahora, las compañías tecnológicas diseñaban productos estandarizados, que colocaban en todo el mundo, sin tomar en cuenta las distintas necesidades en diversos países, las diferencias culturales, etc. Según Hamm esto ya no es posible. Las compañías transnacionales deben cambiar su estrategia y diferenciar sus productos según las peculiaridades de cada país o región. Esto es ya una tendencia en marcha. Entre los cambios que se están introduciendo pueden mencionarse: productos mas simples y mas durables; mayor resistencia al polvo y al calor; productos que pueden ser manejados por personas analfabetas; adaptación a las fallas o inexistencia de energía eléctrica; sistemas de pagos que toman en cuenta el bajo poder adquisitivo de la población e incluso de los Estados, etc.

El artículo está ilustrado con numerosos ejemplos que confirman la tendencia mencionada, de los cuales algunos. La cámara fotográfica de Hewlet Packard, digital y con cargador solar y que se alquila a fotógrafos itinerantes por $9 al mes; lo cual ha permitido a docenas de hindúes iniciar una nueva profesión y elevar su estatus económico-social; los quioscos tecnológicos en las zonas rurales de China y de India, que permiten a los pobladores sin poder adquisitivo para comprar una computadora, acceder a esos servicios; la computadora 441 PC de Hewlet Packard, que permite que una sola unidad pueda ser usada simultáneamente por cuatro usuarios, y que está permitiendo su uso en las zonas rurales de Africa por campesinos que sólo ganan $1 por día.

Pero estas nuevas tendencias de las compañías transnacionales no son una concesión graciosa para el mundo subdesarrollado. El hecho, ilustrado profusamente en el artículo, es que están surgiendo compañías locales, que con mayor conocimiento de las peculiaridades, de las necesidades y de la cultura de su región, están diseñando productos altamente atractivos, que están penetrando exitósamente en sus propios mercados y también en los países desarrollados, con precios muy competitivos. Por otra parte, algunas de las innovaciones originadas localmente están siendo útiles también en los países desarrollados. Uno de los ejemplos mas notables es el celular diseñado por una pequeña compañía de Dubai, Ilkone Mobile Telecommucations, especialmente adaptado al mundo musulmán: con un texto del Korán incorporado, alerta a las horas establecidas del rezo y con un compás señala permanentemente hacia la Meca. La compañía china Lenovo Group se ha mantenido como la principal suplidora de computadoras, por encima de Dell y otras. Las compañías coreanas Samsung y LG se han elevado a los puestos 3 y 6 respectivamente, como productores de celulares en el mundo. Otra compañía china, Huawei, productora de equipos de telecomunicaciones, es segunda después de Cisco en el mercado de “routers” y es también la segunda en el mundo en el área de banda ancha. El proyecto que está siendo implementado en Brasil, a través del cual jóvenes pobres están siendo entrenados en computación, lo cual ha permitido a muchos ascender en la escala social, y además ampliando el mercado de consumo de las computadoras.

El autor se atreve a afirmar que el precedente mas cercano de las tendencias que está analizando, es la revolución tecnológica desencadenada por la introducción de la PC hacia finales de los años 70.

Llama la atención que todos los ejemplos indicados de compañías innovadoras en el mundo en desarrollo son de Asia. Sería interesante investigar si algunas empresas latinoamericanas se ajustan a ese patrón.

La evolución comentada se diferencia de lo que ocurrió entre los años 80 y 90 del siglo pasado, cuando algunos países en desarrollo trataron de independizarse tecnológicamente, realizando una política proteccionista, e intentando producir, por ejemplo, sus propias computadoras, sin tomar en cuenta la tecnología ya existente, como fue el caso de Brasil. Cuando ese país lograba producir una computadora de cierta generación, ya la tecnología internacional estaba mas adelante en 10 o 20 años aproximadamente. El resultado fue todo lo contrario de lo que se quería lograr: un atraso tecnológico que afectó a toda la economía y sociedad brasileña; política que afortunadamente fue rectificada, pero cuando ya había hecho bastante daño. Las actuales tendencias se orientan a crear nichos exitosos, dentro del complejo tecnológico existente.

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El artículo en The Economist desarrolla un tema diferente, pero relacionado con el primero. Según estimaciones realizadas por la revista, la producción de bienes y servicios del mundo en desarrollo en el año 2005 fue superior a la mitad del total mundial. En otras palabras, fue ligeramente superior a la del mundo desarrollado. Los cálculos fueron realizados por el método de paridad del poder de compra, el mas apropiado para realizar comparaciones entre países con distintas monedas. No puede dejar de resaltarse la importancia de estos resultados. El estereotipo en el siglo XX había sido la abrumadora superioridad de la producción del mundo desarrollado en comparación con la del mundo en desarrollo. Y efectivamente, la revista señala que en el mismo año, al convertir las cifras de producción al tipo de cambio del mercado, la producción del mundo en desarrollo es sólo el 26 por ciento de la correspondiente al mundo desarrollado, lo cual indica que al aplicar este método se distorsionan las comparaciones de la relación real de las dos producciones. Sin embargo, se señala que incluso con el último método, el producto bruto interno de los países en desarrollo creció en forma absoluta en $1.6 billones, frente a $1.4 billones del mundo desarrollado. Y se advierte que esos resultados no son influenciados exclusivamente por China e India, pues estos países sólo contribuyeron con un quinto del incremento total del producto de los países emergentes en el 2005. Mas aún, en los cinco años anteriores, el mundo en desarrollo ha contribuido con mas de la mitad de las exportaciones mundiales y tiene las dos terceras partes de las reservas internacionales mundiales. Según las estimaciones del Fondo Monetario International, los países en desarrollo crecerían a un ritmo ligeramente inferior al 6 por ciento, lo que significa el doble de lo estimado para los países desarrollados.

El artículo advierte sobre la posibilidad de que esas tendencias no se mantengan, por la no sostenibilidad de los factores que han influido en su ocurrencia: el alza en los precios de las materias primas, la prevalencia de bajas tasas de interés y las altas importaciones de los Estados Unidos.

Es obvio que los fenómenos señalados en esos artículos no significa que los problemas de los países en desarrollo hayan desaparecido, entre otros el peor de ellos, la pobreza, particulamente en Africa; pero son tendencias alentadoras que merecen nuevas investigaciones.

En relación al aspecto científico-tecnológico en Africa me fue muy placentero leer un artículo de Hippolyte Fofac, en la edición de Noviembre del 2005 de la revista African Business. En dicho artículo se anuncia el inicio de un proyecto denominado “The Nelson Mandela Institution for Knowledge Building and the Advancement of Science and Technology in Sub-Sahara Africa.” La meta de dicha iniciativa es la transformación industrial y económica de esa región, la mas pobre del mundo. Las bases principales serán “The African Institute of Science and Technology” y “The Sub-Saharan African Learning Network”, diseñados tomando en cuenta las mas exitosas instituciones de esa naturaleza en el mundo desarrollado. El inicio de las primeras actividades se espera en el 2007 y a plena capacidad graduaría 5.000 científicos e ingenieros del mas alto nivel, con la misión de crear y adaptar conocimiento, mejorar las condiciones humanas y acelerar el desarrollo de esa región. Debemos desear pleno éxito a esa iniciativa, cuyo desarrollo no estará exento de difíciles problemas. Un mayor detalle puede ser obtenido en la página web www.nmiscience.org.

El argumento central del ultimo libro de Thomas Friedman, “The World is Flat” es justamente el que estamos comentando. Su concepto de que “el mundo es plano”, es su constatación de que el mundo en desarrollo se está elevando al nivel del mundo desarrollado.

Estos temas traen memorias de la polémica desatada por el libro de 1971, “Los límites del Crecimiento”, un Informe para el Club de Roma, sobre la imposibilidad de que el mundo puediera crecer mas allá de ciertos límites, porque los recursos necesarios para un crecimiento continuo se agotarían. Esta polémica ha producido una verdadera biblioteca en libros y artículos y está lejos de ser zanjada. Posiblemente se ha haya agudizado con la discusión del deterioro ambiental y el calentamiento global, y justamente los autores del libro han publicado recientemente una nueva edición puesta al día. Sería una irresponsabilidad tratarlo, en forma necesariamente simplista, dentro de los límites de este breve artículo.

Cuando estoy terminando esta redacción, aparece en el semanario chipriota “Financial Mirror, en su edición del 10 de mayo, un artículo de Dominique Moisi, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales, titulado “The European Museum”. Moisi compara las percepciones de los asiáticos sobre Europa en dos tiempos diferentes. Dice Moisi: “A finales del siglo XIX…los asiáticos, por su parte, veían a Europa, ya sea como un modelo de modernidad, como en el Japón Meiji, o un barómetro de decadencia como en China…..Ahora, asiáticos prominentes como el líder de Singapore Lee Kuan Yew, alertan que si ellos continúan en su curso actual, Europa rápidamente será irrelevante excepto para el turismo y bienes raíces lujosos. Un prominente hombre de negocios chino…., en una reunión privada de altos hombres de negocios y líderes políticos en París hace algunas semanas dijo: “Ustedes los europeos se están convirtiendo en un país del tercer mundo; gastan el tiempo en materias erróneas –la constitución, el estado de bienestar, la crisis de las pensiones- y sistemáticamente dan respuestas erróneas a los problemas que ustedes abordan”. Un buen final….para avivar la discusión.

MAYO 2006

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