Venezuela Mediados de 2008

Sin embargo la disposición será puesta en práctica, porque es “constitucional”. El propio presidente ha dicho que es un paso mas al socialismo. Dos analistas sobre el caso me han llamado la atención,  Maximir Alvarez y  Ronald Balza, aparecidos en la página web de “PENSAR EN VENEZUELA”. Desde distintos enfoques, ellos dudan del efecto beneficioso de la disposición, piensan que puede mas bien perjudicar y específicamente Alvarez duda de que sea un avance hacia el socialismo. Para finalizar este tema voy a citar las conclusiones de ambos, donde están condensadas las objeciones que  formulan  las cuales suscribo.

Maximir Alvarez. “En conclusión, con la información disponible es difícil entender la vinculación que el gobierno ha querido darle a la promoción de las monedas comunales como un paso en la construcción del llamado “Socialismo del Siglo XXI” y más bien luce que una difusión de estos esquemas desde el gobierno central generará distorsiones que produzcan beneficios e incentivos perversos alejados totalmente del supuesto ideal  socialista,como ha ocurrido con otros experimentos similares: cooperativas forjadas para aprovechar licitaciones, empresas autogestionadas sin apoyo técnico y gerencial, unidades de producción agropecuaria colectivizadas entre trabajadores con vocación individualista, entre otros. Pareciera entonces que las monedas comunales responden, al igual que los casos antes indicados, a un concepto etéreo de funcionarios públicos que tratan de llevar a la práctica ideas utópicas. Igualmente habrá que esperar la definición de los mecanismos específicos para cuantificar el costo social de este nuevo experimento, tanto en lo concerniente a la gestión de las monedas como por las distorsiones que eventualmente acarrearán al resto de la economía. Sin embargo, con la información disponible, la experiencia de otros experimentos y la esperada renuencia del grueso de la población a participar, no pareciera que ese impacto vaya a ser significativo.”

Ronald Balza. . El trueque es un mecanismo de intercambio en condiciones de ausencia de dinero, es decir, de medios de cambio. Por ello supone altos costos transaccionales derivados de la necesaria coincidencia de deseos para realizar transacciones. Con dinero, o BT, ( Bonos de Trueque) no hay trueque propiamente dicho. Los BT serían un medio de cambio imperfecto, similar a las fichas con las que los hacendados pagaban a los peones durante el siglo XIX, atándolos a las pulperías de las haciendas como única opción de usar su capacidad de compra y endeudamiento .Presuponer que el sistema propuesto creará un sistema local “basado en la solidaridad, la reciprocidad y la cooperación”, que sea “estable y organizado y no en algo ocasional entre amigos y conocidos” luce apresurado. No sólo porque tales virtudes no requieren de leyes, como por los nuevos riesgos que dicho sistema puede generar. Entre otros, puede causa pérdidas a quienes cambien sus bienes por BT y luego no logren cambiar sus BT por bienes. No parece necesario sustituir el dinero de curso legal por un medio de cambio que no sea unánimemente aceptado y sólo sirva para comprar bienes de una comunidad  pequeña. Si esta medida se impone, a pesar del posible surgimiento de mercados negros, es posible suponer que la existencia de medios de cambio imperfecto dificultará el
intercambio  entre pequeñas comunidades vecinas haciendo más difícil su crecimiento e integración.”

Algunos Aspectos Económicos

El aspecto mas importante de la economía venezolana a partir de  mediados de 2008, es la posible repercusión de la crisis financiera que se inició en Estados Unidos, por el estallido de la válvula hipotecaria, con las operaciones denominadas  “subprime”: la concesión de créditos hipotecarios a familias que no tenían la suficiente capacidad de pago para hacer frente a dichos créditos. Como todos sabemos, esta crisis se ha ido agravando y ya se puede decir que tiene alcance global.

A lo largo del año la crisis parecía favorecer los precios del petróleo; aunque con fluctuaciones, la tendencia era hacia el incremento de los precios, entre otros factores porque debido a la devaluación del dólar, los inversores buscaron refugio en el petróleo. El precio máximo llegó a $147 por barril en julio. Sin embargo, a medida que los temores de una recesión mundial se han ido acentuando, la tendencia se revirtió por las expectativas de contracción de la demanda,  y los precios se desplomaron hasta llegar, con fluctuaciones, en el entorno de $60 por barril hacia finales de octubre. Como la otra cara de la moneda, el dólar que se había devaluado hasta 1.60 dólares el euro, se ha revaluado considerablemente, llegando hasta los 1.24,  también hacia fines de octubre.  Paradójicamente, los inversores todavía consideran las inversiones en dólares como unas de las mejores opciones frente a las incertidumbres existentes; entre otras las letras del tesoro, además de que muchas compañías norteamericanas han tenido que cambiar en dólares sus tenencias en otras monedas, para hacer frente a importantes pagos. En los últimos días de octubre, las expectativas de una nueva baja en la tasa de interés por parte del Banco Federal, ha debilitado un tanto al dólar, la cual se decidió  en 0.5 por ciento el  29 de octubre.

Ante la abrupta baja de los precios del petróleo, la OPEP decidió reducir la producción en 1.5 millones de barriles a partir de noviembre. Sin embargo, esta decisión no surtió efecto en los mercados y los precios siguieron bajando hasta llegar a los niveles que ya hemos indicado; los temores de una recesión están siendo superiores a la baja en la producción. La OPEP, de acuerdo al comportamiento de los precios, podría nuevamente reducir la producción en su reunión de diciembre. La situación es tan volátil, que no se puede descartar una nueva alza de los precios del petróleo.

Para nadie era un secreto, excepto para el gobierno venezolano, la volatilidad de los precios del petróleo y que en algún momento podrían desplomarse, lo que ya sucedió. La gravedad  de esta evolución se acentúa por el alto nivel de gastos que el Presidente ha impuesto, por encima del presupuesto. En mi artículo sobre la propuesta de reforma constitucional en este mismo blog, decía:

Pareciera que ningún nivel de ingreso fuera suficiente. Ese ritmo de gasto es imposible sostenerlo en el tiempo. Mucho se ha comentado sobre la crisis que sobrevendría en la eventualidad de una baja de los precios del petróleo para sostener ese nivel de gastos.

Y el momento llegó.

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