Experiencias Docentes:
Charla en la Universidad Central de Venezuela

En el Postgrado de Economía Internacional

En este postgrado, donde me siento muy agradado de estar hoy, dicté inicialmente la cátedra de Política Comercial y luego un seminario sobre  Teoría y Negociaciones sobre el Comercio de Servicios.
Aquí, con un grupo pequeño, sí pude  aplicar un método interactivo y un sistema de evaluación de acuerdo a mis concepciones. Debe enfatizarse que en un postgrado es menos aceptable la clase “magistral”. Cito dos experiencias de esta etapa docente.

En la cátedra de política comercial  puse una pregunta que englobaba toda la materia, se los di con un mes de anticipación y  les dije: “En el examen ustedes van a trabajar como trabaja  un profesional en su oficina; pueden traer toda la bibliografía que necesiten, y así se hizo. Salieron de allí ensayos muy interesantes; incluso un estudiante me pidió permiso para traer una máquina de escribir y se lo di.

En el seminario sobre servicios promoví una discusión sobre dos concepciones económico-políticas, asignando a una estudiante el papel de la señora Thatcher y a otra el de la señora Ghandi, dándoles un tiempo prudencial para que se documentaran sobre sus respetivos roles. La discusión fue sumamente interesante, a la cual se sumó el resto de la clase.

Quiero ahora referirme a un proceso de reforma del currículo de este postgrado que se realizó mientras estuve de profesor aquí, dirigido  por el Consejo del Postgrado.

La reforma de los currículos en nuestra Universidad se convierte en un proceso traumático. Primero se realiza la reforma en la escuela o postgrado respectivo, De allí pasa al Consejo de la Facultad y luego al Consejo Universitario. Generalmente  tarda mucho ese proceso, y no menos de un año. Cuando el programa queda aprobado ya hay algunas obsolescencias. Pienso que el programa que salió de ese trabajo mejoró el nivel del postgrado y se puso al día con algunos desarrollos ocurridos en el pasado. En consideración de lo que he explicado arriba hice la siguiente proposición: En cada materia teórica debería incluirse un último tema que dijera “Nuevos enfoques teóricos”. Y en las materias fácticas, de tipo histórico, el último tema sería; “Nuevos evoluciones fácticas”. De esa manera no había que reformar el programa mas, el cual en la práctica iría cambiando con el desarrollo científico e histórico. Y así fue aprobado e incluido en el programa actual. En las universidades sajonas el programa consiste en no mas de dos páginas, elaborado por el profesor respectivo, con un resumen de los puntos fundamentales de la  materia y una extensa bibliografía que el estudiante debe estudiar, y sobre el cual el profesor tiene libertad para modificar de acuerdo a los desarrollos respectivos. Yo he estimado que en esos países, por cada hora de clase del profesor, los estudiantes tienen que leer y estudiar alrededor de 100 páginas.

En el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA)

Allí dicté inicialmente la cátedra de Economía Internacional. Como se trataba de un curso con participación de estudiantes de varios países de América Latina, establecí como exámenes, un ensayo en que se aplicaba la materia estudiada al país respectivo. De allí salieron análisis muy interesantes. Hubo uno tan notable, de un estudiante chileno de apellido Artigas, que gestioné para que saliera publicado en la Revista del Banco Central de Venezuela.

Al terminar  un curso, un grupo de los estudiantes me pidió que en el siguiente período académico les diera un seminario, lo cual acepté con mucho gusto. En la primera clase les plantee como tema del seminario lo siguiente: como habíamos dejado de analizar tres libros interesantes de la bibliografía señalada en el curso anterior, examinaríamos esos libros. Ello fue aceptado por los estudiantes. Pero en la segunda clase, antes de que comenzáramos propiamente, un estudiante se paró y pidió la palabra con mucha seriedad. Yo pensé, “qué habré dicho o hecho en la clase anterior, que van a protestar?” En cambio el planteamiento del estudiante fue el siguiente: “Profesor: Nosotros hemos estado conversando y nos parece que su propuesta es muy buena, pero tenemos otra. No llegamos a discutir los ensayos que hicimos en el curso. Podríamos entonces discutirlos en el seminario y luego como evaluación, nosotros haríamos un (macro) ensayo, que incluiría las principales ideas de los ensayos individuales y el resultado de nuestras discusiones”. Acepté de inmediato, pues me pareció muy creativo y es una de las experiencias docentes mas singulares que he tenido. El ensayo final fue de primera categoría.

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