Experiencias Docentes:
Charla en la Universidad Central de Venezuela

En el Sistema de Integración Económica Centroamericana (SIECA)

En esa institución, como parte de una asesoría, me tocó dar diversos cursos y seminarios de formación, sobre el comercio de servicios y sus negociaciones. El evento mayor a este respecto fue el Curso Avanzado sobre Comercio de Servicios, que se me pidió que diseñara y dictara, con la participación de 20  profesionales de los diversos países centroamericanos y también de una participante venezolana, respecto  a la cual el Banco Central de Venezuela pidió su inscripción y fue aceptada.

El modus operandi del curso fue el siguiente. Después de preparar el programa, se imprimió toda la bibliografía indicada y se le entregó a cada estudiante. Se concentró a los participantes durante la duración del curso, que fue de 17 días, en un hotel idílico, situado en una montaña también idílica. A partir de la clase introductoria, los estudiantes tenían que estudiar en la tarde y noche previas, lo que se iba a tratar al día siguiente en la mañana. El facilitador daba una introducción al tema de alrededor de 20 minutos, al cabo de los cuales se iniciaba la discusión. Esta fue riquísima y nunca tuve que forzar a los estudiantes para que participaran. Al final se hizo una simulación de negociaciones, entre grupos por países, con resultados notables. Esto confirma los resultados positivos de una docencia en que los estudiantes llegan a las sesiones con el conocimiento previo de la materia que se va a dictar. Las profesoras María Consuelo Chaparro y Mina Vivas saben que no soy una persona, de las que en criollo se les llama “echonas”; pero debo confesarles que ese curso constituye una de mis mayores satisfacciones académicas. En un futuro, junto a algunos escritos míos sobre servicios, voy a publicar el programa de ese curso en este blog.

En el Colegio St. Antony’s de la Universidad de Oxford

Allí fui por un año Profesor de la Cátedra Andrés Bello, asignación académica que se financia con un fondo otorgado por el Banco Central de Venezuela, con la responsabilidad académica y administrativa por parte de las autoridades de ese colegio. Durante ese tiempo inicié una investigación sobre el proceso económico venezolano en la década del 70, que posteriormente se convirtió en un libro. Dicté sobre ese tema un seminario de tres sesiones sobre los avances de mi investigación, con la asistencia de profesores y estudiantes de la Universidad. El seminario en Oxford no tiene la misma connotación que tiene en Venezuela. Consiste en una conferencia  que dura (y debe durar nada mas) una hora, con un tiempo de discusión de media hora (y no mas de media hora). Las preguntas deben ser muy precisas y breves; quien se tome mas de dos minutos  para su pregunta está abusando. Y tampoco el exponente puede tomarse demasiado tiempo en las respuestas.

Cuando regresé a Venezuela comenté en la Universidad que, en lo que se refería al modus operandi de impartir conocimientos, o en Venezuela estábamos en la posición normal, la cabeza para arriba y los pies en el suelo y Oxford anormalmente al revés o viceversa. La razón de esto es la siguiente. En Venezuela lo que da prestigio a un profesor es el dictado de clases, estar a cargo de una cátedra. El seminario se ve en  forma peyorativa y como una forma de reposo. Se pueden oír conversaciones en que se dice: “Fulanito lo que está dando es un seminario”. En cambio, la base fundamental en Oxford son los seminarios, es decir, la exposición de los temas que se están investigando. Y en las comidas colectivas en los colegios se puede escuchar en forma peyorativa: “Fulanito hace tiempo que sólo está dando clases”, es decir, no está investigando.

Es usual la invitación a profesionales o académicos extraños a la Universidad o extranjeros,  para dar seminarios sobre la materia de su especialidad. Estos invitados tienen  que tener un dominio total de la materia que exponen, por qué si no pasan un mal rato. En una ocasión se presentó un profesor latinoamericano. Por el currículo distribuido se notó que no era su especialidad sobre la que iba a disertar. La exposición no fue satisfactoria y luego, investigadores especialistas de la Universidad en dicho tema comenzaron a preguntar. Aquello fue una situación incómoda cuando el invitado se mostró imposibilitado de contestar satisfactoriamente  las preguntas.

No creo que existan las posibilidades en Venezuela de implantar un régimen académico como el de Oxford; en realidad esta es una Universidad con características muy especiales que,  junto con la de Cambridge  se diferencian bastante de las demás universidades británicas. Pero pienso que un ejemplo que debe  seguirse es darle mayor énfasis a la investigación y realizar un trabajo riguroso y permanente.

Muchas Gracias.

GM
Mayo 2008

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